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Riego: La mala uniformidad de aplicación también se mide en dólares

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En un pivote central, una mala distribución en la aplicación de agua puede tener consecuencias muy diferentes según el tramo del equipo donde ocurra. Comprender cómo se distribuye la superficie regada a lo largo del pivote permite priorizar el mantenimiento, asignar mejor los recursos y maximizar el retorno de cada intervención.

La razón es simple: la superficie regada no se distribuye de manera uniforme. A medida que nos alejamos de la torre central o punto de pivote hacia el extremo exterior del equipo, cada metro de longitud riega una superficie cada vez mayor. En consecuencia, una falla ubicada en el extremo del equipo puede afectar muchas más hectáreas que una ubicada cerca del centro.

Este incremento tampoco es lineal, sino que responde a la geometría del círculo. Por eso, cuando se divide un pivote en dos mitades de igual longitud, el resultado suele sorprender: la mitad interior (desde el centro hasta el 50 % del radio) representa apenas el 25 % de la superficie total regada, mientras que la mitad exterior (del 50 % del radio hasta el extremo) concentra el 75 % restante.

Infografía de la distribución de la superficie regada a lo largo de un pivote central

Un problema cerca del centro del pivote y otro en el extremo pueden tener el mismo coeficiente de uniformidad, pero consecuencias muy diferentes sobre la producción.

Cuadro comparativo del impacto económico de una misma falla de uniformidad según su ubicación

¿Cuánto dinero puede costar una falla ubicada en el lugar equivocado?

Imaginemos un pivote central que riega 100 hectáreas de maíz de alto potencial.

Supongamos que una falla en la uniformidad de aplicación reduce el rendimiento un 10 % únicamente en la zona afectada.

Si esa falla se produce en la mitad interior del pivote, que representa el 25 % de la superficie total (25 ha), y el cultivo tiene un rendimiento esperado de 14 t/ha, la pérdida será de 1,4 t/ha, equivalente a 35 toneladas de maíz. Con un precio estimado de 190 US$/t, esa merma representa aproximadamente 6.650 dólares en una sola campaña.

Ahora bien, si la misma falla hidráulica ocurre en la mitad exterior del pivote, donde se concentra el 75 % de la superficie (75 ha), la pérdida por hectárea sigue siendo exactamente la misma: 1,4 t/ha. Sin embargo, al afectar una superficie tres veces mayor, la pérdida total asciende a 105 toneladas de maíz, equivalentes a aproximadamente 19.950 dólares.

Gráfico de un ensayo de uniformidad de aplicación en un pivote central

Desde el punto de vista hidráulico, ambas fallas son idénticas. La diferencia es exclusivamente la ubicación dentro del pivote. Sin embargo, desde el punto de vista económico, una puede costar tres veces más que la otra. Lo más llamativo es que, el costo de corregir el problema es inferior a la perdida que genera, independientemente del lugar donde se encuentre.

Cada mejora realizada en ese sector genera beneficios sobre una proporción mucho mayor de la superficie. Esto no significa descuidar el resto del pivote. Una buena uniformidad debe mantenerse en toda la máquina.

En una publicación anterior de Regantes desarrollamos una guía práctica para corregir la uniformidad de distribución del agua, donde se describen las mediciones que conviene realizar en presión de trabajo, reguladores, boquillas, aspersores, velocidad de avance y monitoreo del equipo. Aplicar ese procedimiento de manera preventiva permite evitar que pequeñas desviaciones terminen convirtiéndose en pérdidas importantes de rendimiento.  

Cuando se realiza un ensayo de uniformidad, normalmente se obtiene un único valor, como el Coeficiente de Uniformidad de Christiansen (CU) o el Coeficiente de Uniformidad de Distribución (DU). Ese número resume el comportamiento del equipo, pero no indica dónde se originan las deficiencias.

Gráfico de un ensayo de uniformidad de aplicación de agua en un pivote central, con la distribución de las láminas aplicadas sobre la superficie regada.

No toda mala uniformidad cuesta lo mismo: dónde ocurre el problema también importa.  Esto significa que una misma deficiencia de aplicación tiene consecuencias muy diferentes según dónde se encuentre

La uniformidad no sólo se mide con un coeficiente; también se mide en toneladas y en dólares. Dos pivotes pueden mostrar el mismo valor de uniformidad, pero generar resultados económicos completamente distintos si las fallas están ubicadas en sectores diferentes del equipo. Por eso, además de medir, hay que interpretar, priorizar y actuar.

En otras palabras, los últimos metros del pivote son los que tienen mayor impacto productivo. Una misma pérdida de uniformidad, una boquilla obstruida o un problema de presión en esa zona puede comprometer una superficie significativamente mayor, lo que convierte al extremo del equipo en un sector prioritario para el monitoreo y el mantenimiento preventivo.

Fuente: regantes.com.ar

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