Más de 40 años llevando el conocimiento del INTA al territorio
El Ateneo Juvenil de la Sociedad Rural de Jesús María decidió reconocer, en la 79 Exposición Rural Banco Nación, la trayectoria del ingeniero agrónomo León Amado Murúa, un profesional cuya vida estuvo estrechamente ligada al INTA y al desarrollo productivo del norte de Córdoba.
Durante más de 40 años estuvo al frente de las oficinas del INTA de Villa de María de Río Seco y Jesús María. Desde allí acompañó a generaciones de productores y profesionales, acercando conocimiento y herramientas para una región que fue transformando sus sistemas productivos y enfrentando nuevos desafíos.
Su trabajo abarcó distintas áreas de la producción. Las forrajeras, los cultivos de cosecha como maíz, soja y trigo, el cuidado del ambiente y los ensayos destinados a evaluar nuevas alternativas productivas formaron parte de una tarea sostenida durante décadas. También fue protagonista de la incorporación de nuevas tecnologías, como la agricultura de precisión que comenzaba a abrirse camino en el norte cordobés a comienzos de este siglo.
Pero quizás una de las mayores particularidades de su trayectoria fue entender que el desarrollo rural no podía limitarse a la producción.
La realidad del norte cordobés llevó a Murúa, en más de una oportunidad, a involucrarse en necesidades que iban mucho más allá de la tarea científica. La llegada de la energía eléctrica, las comunicaciones telefónicas o la mejora de los caminos rurales fueron también parte de las gestiones que impulsó, construyendo para ello importantes vínculos con las comunidades de la región.
Esa mirada integral también quedó reflejada en uno de sus aportes de mayor valor con el estudio del clima y los suelos del norte de Córdoba, recopilando, estudiando y poniendo en valor información del último siglo. Un conocimiento que permite comprender la evolución productiva de la región y que contribuyó a fortalecer el trabajo de productores y profesionales.
Durante su paso por el INTA, Murúa también fue una referencia para la transferencia de conocimiento. Los ensayos, las jornadas técnicas y el contacto directo con productores fueron herramientas para que la información generada pudiera convertirse en decisiones concretas dentro de los establecimientos.
Por eso, reconocer a León Murúa también es reconocer una manera de entender el trabajo profesional con conocimiento técnico, pero con los pies puestos en el territorio.
Su trayectoria refleja una etapa fundamental del desarrollo agropecuario del norte cordobés. Una época en la que el INTA fue construyendo una presencia cercana a los productores y en la que los técnicos no solo aportaban respuestas productivas, sino que también ayudaban a interpretar las necesidades de las comunidades rurales.
Que los jóvenes del Ateneo entreguen este reconocimiento tiene un significado especial, pues distingue a quien durante décadas contribuyó a construir parte del conocimiento y las herramientas con las que nuevas generaciones deberán seguir trabajando.
El legado de León Murúa no es solamente la historia que se pueda contar de estos más de 40 años vinculados al INTA, ni los trabajos realizados desde las oficinas de Villa de María de Río Seco y Jesús María. Está también en los productores y profesionales que encontraron en él una referencia, y en una región que fue construyendo, con conocimiento y trabajo, nuevas posibilidades de desarrollo.
Por eso, en la 79 Exposición Rural de Jesús María Banco Nación, el Ateneo SRJM eligió reconocer su trayectoria como una forma de agradecer el camino recorrido y de poner en valor una manera de hacer agronomía que sigue siendo fundamental para el futuro del campo, poniendo el conocimiento cerca del productor y en su territorio.
SRJM













































