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Riego: producir cuando la falta de agua deja al secano fuera de juego

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Los registros de rendimientos de INTA Manfredi muestran que el beneficio del riego va más allá de los kilos adicionales por hectárea. Por ejemplo en trigo, la diferencia también puede estar en asegurar la implantación del cultivo cuando por falta de humedad impide sembrar en secano. ¿Cómo se traduce esa ventaja en términos productivos y económicos?

El rendimiento promedio no cuenta toda la historia

Cuando se evalúa la conveniencia de incorporar riego, una de las primeras comparaciones es el rendimiento promedio de los cultivos bajo riego y en secano. Es un indicador necesario, pero insuficiente para comprender el valor integral de la tecnología.

El riego puede cumplir dos funciones diferentes. En las campañas en las que ambos sistemas permiten sembrar, su aporte se expresa principalmente en una mayor producción por hectárea. En situaciones de déficit hídrico severo, en cambio, puede hacer posible la implantación del cultivo cuando la humedad del suelo resulta insuficiente para sembrar en secano.

Esta segunda situación es especialmente relevante para el trigo. No se trata simplemente de comparar dos rendimientos: se trata de reconocer que, en determinadas campañas, uno de los sistemas puede producir mientras que el otro no logra iniciar el ciclo del cultivo.

Para analizar estas diferencias, se utilizaron registros actualizados de rendimientos de trigo, maíz de primera y soja de segunda, con información de distintas campañas y tratamientos de riego y secano de INTA Manfredi.

Trigo: una diferencia que también se expresa en la posibilidad de sembrar

En la evaluación de 21 campañas en las que se dispone de rendimientos positivos para ambos tratamientos, el trigo bajo riego presentó los siguientes resultados:

Infografía comparativa del rendimiento promedio de trigo: 5.325 kg/ha con riego y 2.173 kg/ha en secano, en 21 campañas

La diferencia promedio entre ambos sistemas fue de aproximadamente 3,15 toneladas de trigo por hectárea. En todas las campañas comparables de esta serie, el rendimiento bajo riego superó al secano.

Estos resultados corresponden a las campañas con información comparable de ambos tratamientos. No incluyen como rendimientos cero kg/ha, las campañas en las que no se pudo sembrar el trigo en secano.

Cuando la falta de humedad impide la siembra

La tabla registra cuatro campañas consecutivas —2020/21, 2021/22, 2022/23 y 2023/24— en las que el trigo bajo riego rindió 4.810, 7.780, 4.600 y 5.740 kg/ha, respectivamente, mientras que en secano no se sembró por falta de humedad en el suelo.

En esas cuatro campañas, el rendimiento promedio del trigo bajo riego fue de 5.733 kg/ha, mientras que en secano fue 0 kg/ha ya que no se sembró.

Este dato permite identificar una ventaja que no queda reflejada en una comparación convencional de rendimientos: el riego posibilitó producir trigo durante cuatro campañas en las que la falta de humedad impidió su implantación en secano.  Desde el punto de vista empresarial, ofrece la posibilidad de sostener una actividad productiva y generar ingresos en situaciones en las que el secano no puede hacerlo.

¿Cómo se traduce la diferencia de rendimiento en dinero?

Para evaluar el resultado económico no alcanza con multiplicar los kilos adicionales por el precio del trigo. También hay que considerar los costos que cambian con el rendimiento y, especialmente, el costo de aplicar el agua.

Como ejercicio ilustrativo, puede utilizarse el escenario de referencia de septiembre de 2026: un precio de trigo de USD 217,40 por tonelada, una lámina de riego de 245 mm y un costo de riego de USD 1 por milímetro aplicado. Para los restantes costos se mantienen los valores del presupuesto de referencia utilizado en el análisis.

Con esos supuestos, los rendimientos promedio de las 21 campañas comparables arrojan la siguiente estimación:

Infografía del impacto económico del riego en trigo: rendimientos, ingresos brutos y márgenes estimados frente al secano

Es importante interpretar correctamente estos números: no son márgenes históricos observados en cada campaña, sino una simulación económica que aplica precios y costos de referencia actuales a los rendimientos promedio registrados. Los resultados reales variarán según los precios, la estructura de costos, la eficiencia del sistema y el manejo de cada establecimiento.

¿Qué ocurre económicamente cuando no se puede sembrar en secano?

En las cuatro campañas mencionadas, el sistema bajo riego registró rendimientos de trigo mientras que el secano no pudo implantarse por falta de humedad.

Para dimensionar la oportunidad productiva, el rendimiento promedio de 5,73 t/ha bajo riego equivale, al precio de referencia de USD 217,40/t, a un ingreso bruto de aproximadamente USD 1.247/ha. Ese ingreso no debe confundirse con el beneficio económico neto. Para estimarlo, hay que descontar los costos de implantación, fertilización, cosecha, comercialización y riego.

La conclusión es que la posibilidad de sembrar también tiene valor económico, pero ese valor debe calcularse a partir del margen de la alternativa productiva que efectivamente puede realizarse, no únicamente a partir del ingreso bruto.

¿Qué aportan los registros de maíz y soja de segunda?

Los datos actualizados incluyen también rendimientos de maíz de primera y soja de segunda. Esto permite ampliar el análisis y comprobar si la respuesta observada en trigo se repite en otros cultivos. En maíz de primera, la tabla presenta promedios para el período 2012–2024, de 13.644 y 7.764 kg/ha, respectivamente, y en soja de segunda, los promedios de la tabla son de 3.439 y 2.573 kg/ha para el mismo período.

Estos valores muestran que el aporte productivo del riego también se manifiesta en los otros cultivos

La variabilidad también se puede medir

La ventaja del riego no debe evaluarse únicamente por el rendimiento promedio. También es importante analizar cuánto fluctúan los resultados entre campañas y qué exposición tiene el productor a años de baja productividad. Para eso se utiliza el coeficiente de variación (CV) que muestra qué tan estables son los rendimientos. Un CV bajo indica que los resultados son más parejos y predecibles, mientras que un CV alto significa que fluctúan más.

¿Qué muestran los registros de INTA Manfredi?

En trigo, considerando las 21 campañas de la tabla en las que se registraron rendimientos positivos en ambos sistemas, los resultados estadísticos son los siguientes:

Infografía estadística del trigo con rendimientos promedio, desvío estándar, coeficiente de variación y rendimientos mínimos y máximos bajo riego y secano

El resultado es significativo: el coeficiente de variación del trigo en secano fue más del doble que bajo riego. Aunque ambos sistemas presentan fluctuaciones entre campañas, el rendimiento de secano mostró una variabilidad relativa considerablemente mayor.

Además, entre las campañas 2020/21 y 2023/24 no se sembró trigo en secano por falta de humedad. Por eso, evaluar únicamente los rendimientos de los cultivos que sí llegaron a sembrarse puede dar una visión incompleta del riesgo, ya que también debe considerarse la posibilidad de que el cultivo no pueda implantarse.

La misma comparación en maíz y soja de segunda

Los registros también presentan coeficientes de variación para maíz de primera y soja de segunda, tanto para el período largo como para el período más reciente informado.

Infografía de coeficientes de variación 2012–2024: maíz 5 % con riego y 23 % en secano; soja de segunda 17 % con riego y 35 % en secano

En ambos casos, el CV del secano fue mayor. En maíz, la diferencia resulta especialmente marcada: el coeficiente de variación fue del 5 % bajo riego y del 23 % en secano. En soja de segunda, durante ese mismo período, los valores fueron del 17 % y el 35 %, respectivamente.  Estos resultados respaldan la idea de que el riego no solamente aumenta los rendimientos medios: también puede contribuir a reducir su variabilidad relativa, generada además del riego, por el manejo, la disponibilidad de agua y las condiciones de cada campaña.

¿Por qué la estabilidad importa económicamente?

Para una empresa agrícola, una mayor estabilidad productiva tiene consecuencias que van más allá del promedio de kilos por hectárea. Puede facilitar la planificación de ingresos, el cumplimiento de compromisos comerciales, la utilización de maquinaria y la organización financiera de la campaña.

Cuando la falta de humedad impide la implantación, la diferencia potencial no es solamente de rendimiento: es la producción completa que el sistema bajo riego puede llegar a generar.

Por eso, una evaluación económica integral del riego debe contemplar tres dimensiones: el rendimiento adicional promedio, la variabilidad de los resultados y la posibilidad de implantar el cultivo en campañas con restricciones hídricas severas.

Conclusiones: el valor del riego va más allá de los kilos adicionales

Los registros analizados muestran una diferencia productiva importante en trigo, maíz de primera y soja de segunda. En el caso del trigo, además, cuatro campañas consecutivas evidencian una ventaja particular: fue posible producir bajo riego cuando la falta de humedad impidió sembrar en secano.

Para decidir una inversión en riego, el productor debería evaluar al menos tres dimensiones:

  • Productividad: cuántos kilos adicionales puede generar el sistema.
  • Rentabilidad: cuánto de ese ingreso adicional queda como margen después de cubrir los costos.
  • Continuidad productiva: qué valor tiene reducir el riesgo de no poder implantar un cultivo en campañas con escasa humedad.

La decisión no debe basarse únicamente en el rendimiento promedio ni en el costo por milímetro aplicado. Requiere integrar el comportamiento de los cultivos, la disponibilidad de agua, la energía, los precios, los costos y las alternativas productivas del establecimiento.

El riego debe evaluarse por los kilos que agrega, por el margen que genera y por las oportunidades productivas que permite sostener cuando el agua de lluvia no alcanza. Desde Regantes podemos ayudarte a valorizar toda esta información.

Fuente: registros de rendimientos de INTA Manfredi suministrados para el análisis. Los resultados económicos son estimaciones con precios y costos de referencia de septiembre de 2026, no márgenes históricos observados.


En Regantes brindamos asesoramiento técnico para productores que buscan evaluar la viabilidad del riego, ajustar el manejo o planificar una inversión.

Podes ver la nota completa en Regantes https://share.google/xZw8vGekQRqW8jcR8

FUENTE: Regantes

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