El Estado se queda con el 58,2% de la renta agrícola: 58 de cada 100 pesos se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales. Aumentó el precio de los granos y los costos se mantuvieron estables. ¿Cómo nos afecta la guerra Rusia-Ucrania?
El Índice FADA marcó que, una vez que se pagan los costos de producir, más de la mitad de lo que queda hay que destinarlo a pagar impuestos, el 58,2%. En otras palabras, 58 de cada 100 pesos de renta que genera una hectárea se van para impuestos nacionales, provinciales y municipales. Dentro de los impuestos, la mayor parte sigue siendo nacional y no coparticipable. Representa 55,6% del total de impuestos. Los nacionales coparticipables representan 35,7%, mientras que los provinciales explican 7,8% y los municipales 0,9%.
El Índice FADA marca una participación del Estado del 60,7% en soja, 53,8% en maíz, 55,5% en trigo y 56,8% en girasol.
Guerra Rusia-Ucrania: ¿cómo nos afecta?
Las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania y las cuestiones logísticas que se desprenden llevaron a que los precios internacionales de los granos suban. El trigo, por ejemplo, aumentó y quedó por encima del nivel de un año atrás. La soja también mostró una mejora, vinculada a cambios en las estimaciones producción de EE.UU. y una mayor demanda de China.
Al mismo tiempo, la urea, que es un fertilizante clave y había hecho subir considerablemente los costos en mediciones anteriores, bajó con fuerza. El precio promedio pasó de 730 dólares por tonelada en junio a 570 en septiembre. En septiembre se necesitan 2,9 toneladas de maíz y 2,4 de trigo para comprar una tonelada de urea. En junio se necesitaban 4 de maíz y 3,4 de trigo.
“La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA.
“En esta medición vemos cómo los movimientos del mercado internacional pueden modificar la renta agrícola. La mejora de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta”, agrega Antonella Semadeni, economista FADA.
Mejores precios, pero la mochila impositiva sigue pesada
La participación del Estado es levemente menor que la de junio, cuando marcó 61,9%, pero continúa siendo más de la mitad de la renta agrícola. “La leve caída de índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional”, advierte Fiorella Savarino, economista FADA. “Por un lado, aumentaron los precios de los granos. Por otro, bajó el precio de la urea, uno de los principales insumos para producir. Es una doble influencia sobre la renta: mejora el ingreso por lo que se vende y se reduce el costo de un insumo clave”, explica la economista.
“Esta combinación explica la baja del Índice, pero no cambia el dato de fondo: aún con mejores precios y menores costos para algunos insumos, los impuestos representan más de la mitad de la renta agrícola”, afirma Semadeni.
La mejora se dio en los cuatro cultivos analizados. El Índice FADA marca una participación del Estado del 60,7% en soja, 53,8% en maíz, 55,5% en trigo y 56,8% en girasol.
El trigo es uno de los casos más claros. El aumento de su precio, combinado con la caída del valor de la urea, permitió que el cultivo mostrara un resultado positivo antes del pago de impuestos. En mediciones anteriores, en cambio, el margen era mínimamente positivo o incluso negativo. Sin embargo, los precios del trigo y el maíz todavía siguen por debajo de sus promedios de los últimos cinco años.
La renta agrícola promedio se distribuye actualmente en 58,2% de impuestos, 27,3% de costo de la tierra y 14,5% de resultado agrícola.
El transporte: un costo que mueve la balanza
La mejora en algunos insumos clave, como la urea, no se replica en todos los costos que se enfrentan. Los fletes aún son una cuenta importante para el productor y aumentaron respecto a junio, con una suba todavía mayor si se compara con un año atrás.
Además, su peso cambia según dónde se produce. Cuanto más lejos de los puertos, mayor es la incidencia del transporte. “En una hectárea de maíz, por ejemplo, en Córdoba, San Luis y La Pampa alrededor de 2 de cada 10 camiones de lo que se produce, se destina a pagar el flete”, sostiene Semadeni.
“Por eso, el precio del grano no es el único elemento que define la renta agrícola. También importan los costos de producción, la distancia a los mercados, los rindes y la estructura impositiva de cada territorio. Son muchos los factores que entran en juego”, agrega Pisani Claro.
¿Quién se lleva los impuestos?
Dentro de los impuestos, la mayor parte sigue siendo nacional y no coparticipable. Representa 55,6% del total de impuestos. Los nacionales coparticipables representan 35,7%, mientras que los provinciales explican 7,8% y los municipales 0,9%.
Los derechos de exportación o retenciones son uno de los principales componentes. Desde diciembre de 2023, sus alícuotas se redujeron para los principales cultivos, lo que disminuyó su participación dentro de la carga tributaria total. En paralelo, ganaron peso impuestos vinculados al resultado económico, como Ganancias.
El Índice también muestra diferencias entre provincias. El promedio nacional de 58,2% se combina con distintos niveles según el territorio: Córdoba registra 56,9%, Buenos Aires 56,1%, Santa Fe 53,9%, La Pampa 54,7%, Entre Ríos 58,4% y San Luis 55%. Estas diferencias no significan necesariamente que una provincia pague más impuestos en pesos que otra, se dan por la combinación de rindes, precios, costos, fletes e impuestos provinciales y municipales.
En definitiva, septiembre muestra una mejora respecto de junio, explicada principalmente por un escenario internacional que favoreció los precios de los granos y redujo el costo de un insumo clave. Pero el Índice FADA sigue dejando una fotografía contundente: de cada $100 de renta agrícola, $58,2 se destinan a impuestos. Bajó la participación del Estado, pero todavía representa más de la mitad de lo que genera una hectárea.
Prensa y Comunicación FADA












































