Especialistas de FERTILIZAR AC y ACSOJA recorrieron el camino de los nutrientes, desde su origen hasta el lote, y analizaron cómo una mejor nutrición puede contribuir a cerrar las brechas de rendimiento y calidad.
La nutrición de los cultivos fue uno de los ejes centrales de la jornada técnica organizada en la Unidad Integrada Ramallo, donde especialistas de FERTILIZAR Asociación Civil y de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) analizaron los principales desafíos que enfrenta el país para mejorar la productividad y la calidad de la soja. Además, pusieron en perspectiva la importancia estratégica de la logística de fertilizantes y el posicionamiento de Argentina dentro de la cadena global del complejo sojero.
La actividad, que incluyó la visita a la planta de fertilizantes fosfatados, comenzó con las palabras de bienvenida del jefe de planta, Mario Don, y del presidente de FERTILIZAR AC, Roberto Rotondaro, quienes destacaron la importancia de comprender el recorrido que realizan los nutrientes antes de llegar al lote y el papel que cumplen en la competitividad de la producción agrícola.
Uno de los bloques estuvo dedicado al funcionamiento del mercado mundial de fertilizantes y fue desarrollado por los ingenieros agrónomos María Fernanda González Sanjuan y Franco Córdoba, de FERTILIZAR AC. Durante la exposición explicaron cómo funciona la cadena de abastecimiento, desde la obtención de las materias primas hasta la llegada del producto al productor, y por qué la planificación logística resulta determinante para garantizar la disponibilidad de estos insumos en los momentos de mayor demanda.
Los especialistas repasaron la composición del mercado argentino, donde el consumo promedio anual alcanza los 5,1 millones de toneladas, de las cuales el 56 % nitrogenados, 37,3 % fosfatados, 3,5 % azufrados, 1,2 % potásicos y 2 % otros.
Asimismo, señalaron que la producción nacional ronda 1,8 millones de toneladas, por lo que una parte importante del abastecimiento depende de las importaciones, una situación que vuelve al mercado local especialmente sensible a las variaciones de la oferta internacional, los costos de la energía y la logística global.
También explicaron el origen de los nutrientes: mientras que los fertilizantes nitrogenados se obtienen a partir del nitrógeno presente en el aire mediante procesos industriales que requieren principalmente gas natural, los fertilizantes fosfatados y potásicos provienen de yacimientos minerales que luego son procesados para su utilización agrícola.
En cuanto al abastecimiento externo, detallaron que los fertilizantes nitrogenados que importa Argentina proviene principalmente de Egipto, Argelia, Nigeria, los países del Golfo Pérsico, mientras que los fertilizantes fosfatados tienen como principales proveedores a Marruecos, China, Estados Unidos y Rusia. Además, remarcaron que un 75% de los fertilizantes ingresa al país por los puertos de San Nicolás (principal), San Lorenzo y Rosario.
Brechas de rendimiento y calidad
El segundo eje de la jornada estuvo centrado en cómo una adecuada nutrición puede convertirse en una herramienta para mejorar tanto los rendimientos como la calidad de la soja. María Fernanda González Sanjuan y Roberto Rotondaro presentaron resultados de redes de ensayos de largo plazo que muestran el potencial de una fertilización balanceada para incrementar la productividad del cultivo.
En este orden, mostraron que la soja todavía presenta una brecha de rendimiento cercana a 30%, lo que evidencia un amplio margen para aumentar la producción mediante un manejo nutricional más eficiente. Al mismo tiempo, expresaron preocupación por la disminución del contenido de proteína de los granos. En ese sentido, presentaron evidencia científica que la inoculación con rizobios y una nutrición equilibrada con fósforo y azufre, combinando rotaciones con gramíneas bien fertilizadas, pueden contribuir a sostener e incluso mejorar esos niveles, dependiendo del ambiente y la genética del cultivo.

Destacaron que “si bien la soja tiene altos requerimientos de nitrógeno, este nutriente es principalmente provisto por las bacterias en sus raíces, por lo tanto, es importantísimo priorizar esa simbiosis y contribuir a cuidar la materia orgánica del suelo y el ambiente edáfico.” Y explicaron que “agregar fertilizante nitrogenado no es indicado ya que se inhibiría ese proceso tan eficiente con la bacteria y tan eficiente como fuente nitrogenada de las leguminosas.”
También alertaron por el escenario actual de la fertilización en soja, caracterizado por bajas dosis de aplicación, una reducida superficie fertilizada y un progresivo agotamiento de nutrientes en los suelos. Según explicaron, esta situación limita el potencial productivo y también compromete la calidad del grano y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas en el largo plazo.
Los especialistas enfatizaron las diferencias de manejo respecto de otros cultivos: mientras que maíz y trigo concentran la mayor parte del consumo de fertilizantes y alcanzan niveles de fertilización cercanos a 90% de la superficie sembrada, en soja menos del 50% del área recibe fertilización, y las dosis aplicadas son considerablemente menores a las recomendadas, una brecha que abre oportunidades para mejorar la eficiencia productiva.

«Sobre la soja existe la idea de que responde poco a la fertilización o de que alcanza con el fertilizante aplicado al trigo cuando pensamos en soja de 2da, pero la evidencia demuestra que una estrategia nutricional adecuada permite cerrar brechas de rendimiento logrando más de 800 kg por hectárea de respuesta, mejorar el contenido de proteína cerca de 1% y evitar el empobrecimiento de los suelos«, dijo González Sanjuan.
Más enfático, Rotondaro apuntó que “durante muchos años la soja fue vista como un cultivo al que se le podía exigir sin devolverle nutrientes. Hoy sabemos que ese camino tiene un límite. Si no corregimos esa situación, estamos comprometiendo la sustentabilidad de todo el sistema agrícola y comprometiendo la sostenibilidad de nuestro país como proveedor de alimentos al mundo«.
El cierre de la jornada estuvo a cargo del presidente de ACSOJA, Rodolfo Rossi, quien abordó también el problema de la escasa fertilización en este cultivo y de las brechas de rinde y repasó el rol de Argentina como uno de los principales productores y exportadores mundiales de soja y sus derivados.
Además, el directivo adelantó la realización de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja 2027, que tendrá sede Rosario entre el 4 y el 7 de abril y posicionará al país como anfitrión del principal encuentro científico y tecnológico dedicado al cultivo a nivel internacional.














































