El INTA, la empresa argentina Gensus y la española Guadalsem evaluarán germoplasma desarrollado por el Instituto para determinar su adaptación a las condiciones productivas de España. Los materiales con mejor desempeño podrían avanzar hacia su inscripción y eventual comercialización en el mercado europeo.

En el marco de una recorrida por zonas algodoneras de Sevilla y Cádiz, el vicepresidente del INTA, Carlos Vera, junto con el investigador del INTA Sáenz Peña y especialista en mejoramiento genético de algodón, Mauricio Tcach, y el presidente de Gensus, se reunieron con representantes de Guadalsem —empresa española dedicada al desarrollo, la producción y la comercialización de semillas—.
La articulación permitirá evaluar 12 variedades argentinas de algodón y analizar las posibilidades de inscripción y comercialización del germoplasma desarrollado por el Instituto en el mercado europeo. La vinculación adquiere mayor proyección por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que mejora las condiciones de acceso y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de cumplir con normas de origen y requisitos técnicos.
La articulación entre el INTA y Gensus tiene una trayectoria de varios años y permitió avanzar en la llegada de genética argentina de algodón a otros mercados. En 2022, con la introducción de variedades desarrolladas por el Instituto en Paraguay, Europa ya aparecía como uno de los destinos hacia los cuales proyectar esa expansión. La actual vinculación con Guadalsem representa un paso concreto en esa dirección.

“Este esquema tripartito permite unir capacidades detrás de un objetivo común: generar condiciones para que los desarrollos del INTA encuentren nuevos mercados”, señaló el presidente de la empresa Gensus. Según explicó, la incorporación de un socio español suma conocimiento específico del sistema productivo y comercial europeo a la experiencia construida entre ambas instituciones.
Entre los avances recientes del programa de mejoramiento genético del INTA se encuentra la evaluación de germoplasma inédito, obtenido por modernas técnicas de selección. Además, se evaluaron líneas experimentales obtenidas por mutagénesis inducida.
“Esta línea de investigación dio origen a Arandú INTA BGRR IMIcott, presentada en 2026 como la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina”, indicó Mauricio Tcach.
Su obtención mediante mutagénesis y no mediante transgénesis adquiere especial relevancia al explorar las posibilidades de ingreso al mercado europeo. Se trata de un mercado exigente, que demanda trazabilidad desde el origen y genética de algodón que no contenga organismos genéticamente modificados.
Durante el viaje, la delegación recorrió zonas algodoneras de Sevilla, entre ellas Alcalá del Río y Lebrija, además de Rota, en Cádiz. La recorrida permitió conocer las condiciones de producción y avanzar en la identificación de las demandas del mercado europeo de semillas. España, Grecia y Turquía conforman un mercado potencial cercano a las 800.000 hectáreas de algodón, una escala que amplía las oportunidades para las variedades convencionales desarrolladas en la Argentina.
En una primera etapa se evaluarán 12 variedades argentinas y se buscará determinar cuáles presentan el mejor comportamiento en las condiciones productivas españolas y seleccionar los materiales que podrían avanzar hacia su inscripción y posterior comercialización.

Una articulación de doble vía
La cooperación prevé también el intercambio de germoplasma. Además de evaluar materiales argentinos en España, Guadalsem enviará variedades propias para estudiar su comportamiento en ambientes productivos de la Argentina.
Esta dinámica permitirá comparar materiales, analizar su adaptación a diferentes ambientes y generar información para orientar futuros desarrollos.
“Históricamente, el INTA desarrollaba una tecnología y después la licenciaba. En este caso, participa de un proceso de mayor interacción con el sector privado, con evaluación conjunta de materiales, intercambio de germoplasma y perspectivas de cocreación”, explicó Tcach.
El investigador también subrayó la complementariedad alcanzada entre los tres actores: el INTA desarrolla genética, Guadalsem aporta su conocimiento de las condiciones productivas y del mercado europeo, mientras que el socio privado argentino suma experiencia en la multiplicación y comercialización de variedades.
La perspectiva incluye distintos desarrollos del programa de mejoramiento genético del INTA Sáenz Peña. Entre ellos se encuentran los materiales de fibra extralarga, una línea de trabajo orientada a generar genética con características de calidad demandadas por la industria textil.
El próximo paso será analizar el desempeño de las variedades enviadas a España, identificar aquellas con mejor adaptación y avanzar, cuando corresponda, en los procedimientos necesarios para su inscripción y eventual comercialización.
La iniciativa reúne a los tres actores para evaluar germoplasma de algodón desarrollado en la Argentina y analizar sus posibilidades en el mercado europeo. También abre una vía de cooperación para futuros desarrollos genéticos.













































