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Agricultura

Aapresid: «Riesgo de resistencia a fungicidas»

El Director adjunto del Programa REM de Aapresid, Juan Marsigliani fue el encargado de moderar el panel. Antes de pasarle la palabra a los especialistas, Marsigliani comentó que REM (Red de Manejo de Plagas) se inició con el objetivo de atender los problemas de malezas resistentes y en los últimos años incluyo a plagas y enfermedades. Actualmente están trabajando en la elaboración de mapas para relevar las enfermedades en el país.

Para comenzar, Ignacio Erreguerena (INTA Manfredi)  se enfocó en las principales enfermedades que afectan a trigo y cebada. Primero, definió la resistencia a fungicida como la selección artificial provocada por un agente selectivo (fungicida) que favorece de manera continua a parte de la población del patógeno que posee la capacidad o plasticidad genética de tolerar o volverse insensible a dicho agente.

Destacó 3 factores que favorecen su ocurrencia: las características propias del ingrediente activo (número de sitio y/o modo de acción), la biología y epidemiología del agente causal (alto número de generaciones, hospedantes, tasa epidemiológica, variabilidad genética y dispersión de esporas), y el manejo agronómico (subdosificación de activos, número y momento de aplicación, baja alternancia de moléculas activas, comportamiento varietal, entre otras).

Indicó que dentro de estos 3 factores hay diferente nivel de riesgo de generar resistencia. Distintos estudios indican que las Imidazolinonas tienen un riesgo medio a bajo, las carboxamidas y estrobilurinases medio a alto y en los multisitios e inductores es bajo, este panorama reduce dramáticamente la efectividad de los fungicidas. “Para ramularia en cebada, estamos viendo resistencia a estrobirulinas  en un 100%”, ejemplificó. En cuanto a las enfermedades, están observando un riesgo alto para Alternaria en trigo y Ramularia collo-cygni en cebada, en Zymoseptoria tritici, Pyrenophora teres, mancha amarilla medio y para Roya de la hoja es bajo. Ello se explica por mutaciones que ocurren en las proteínas objetivo, potenciada por el uso repetido de los mismos ingredientes activos, y el panorama se complica cuando son más específicos. Por ello destacó la importancia de las decisiones de manejo que tomemos ya que van a acelerar o retrasar el proceso. Un punto clave que el fitopatólogo mencionó es monitorear los cultivos en el campo para trabajar de forma preventiva y detectar a tiempo el problema.

Desde el INTA están abordando esta temática con la Red de protección y sensibilidad a fungicidas con monitoreos a campo y trabajo en laboratorio. También están realizando acciones con la CEFA (Comisión de Estudios de Fungicidas en Argentina) para fomentar la investigación científica y su divulgación


Para mitigar o retrasar el desarrollo de resistencia, el técnico de INTA recomendó aplicar un fungicida si es necesario y en el momento óptimo, formulados con mezclas de activos con diferentes sitios de acción y alternancia, complementar con compuestos alternativos y evitar subdosificación de activos.  Uso de variedades resistentes o tolerantes, rotación y nutrición de cultivos, uso de semillas libres de patógenos, entre otros.

Para pasar maíz, Roberto De Rossi (UCC) nombró a la Roya común y el Tizón foliar como las principales enfermedades que afectan al cultivo. No obstante, en las últimas campañas se registraron grandes pérdidas de área foliar por Cercosporosis y Mancha blanca. “En el caso de las manchas, el problema es que el inóculo queda en el rastrojo”, aclaró.

“El riesgo de generar resistencia en maíz es relativamente bajo”, anunció De Rossi. Eso se explica por la baja tasa de adopción de uso de fungicidas, el bajo número de aplicaciones (según datos de REM, el 8% de has registran 1 sola aplicación) y los fungicidas registrados en maíz son mezclas de ingredientes activos. “Tiene mucho que ver el ambiente dónde se desarrolla la enfermedad, en siembras tardías de maíz, la incidencia de Tizón foliar es bajo”, subrayó.

Aclaró que hay algunas situaciones que ponen en riesgo la generación de resistencia, como la variabilidad de los patógenos, las aplicaciones secuenciales en generación de semilla híbrida, las fallas en el diagnóstico en la cuantificación y en el monitoreo, no se considera que el activo que se usa en el tratamiento de semillas y la aplicación foliar es el mismo y por último, la falta de conocimiento específico. En este punto dijo “Muchas veces se le atribuye al fungicida una falla en el control, cuando en realidad por fallas en el monitoreo y desconocimiento se confunde una bacteriosis con un hongo”.

Por último, subrayó la importancia de tomar decisiones acetadas y trabajar con umbrales de daño “Un rango de control de un 60 a 70% es considerado muy bueno, tenemos que convivir con el patógeno”, concluyó.


En cuanto a soja, Margarita Sillon (Sillon y Asoc) habló del universo de enfermedades que afectan al cultivo: mancha marrón, Cercospora kikuchii, mancha ojo de rana, roya de la soja y bacteriosis.

Luego destacó “La resistencia de patógenos a fungicidas trae fallas en el control y baja eficiencia”. En ese sentido, habló de cercospora “En 2014, Marcelo Carmona confirmó la resistencia a carbendazín de Cercospora. En 2015 se detectó resistencia a estrobirulinas; en 2020 se informaron los primeros reportes de la baja sensibilidad de cercospora a alunas estrobirulinas, carboxamidas y benzimidazoles, y este año Mello observó resistencia cruzada en estrobirulinas y benzimidazoles.

Sillón habló de la importancia de tener en cuenta la biología del patógeno “1 lesión tiene 4000 esporas, si en un lote de 300.000 pl/ha el fungicida realiza un control del 90%, así y todo, tendríamos 120.000 millones de oportunidades de mutantes por hectárea”

Al igual que los disertantes anteriores, la fitopatóloga marcó el monitoreo como un punto clave en el manejo, revisando el cultivo antes y después de la aplicación. Para ello hay protocolos y entrenamiento para identificar las distintas enfermedades en las diferentes escalas de la planta.

Para cerrar, Margarita Sillón reflexionó “Las malas prácticas de manejo, solo van a aumentar el riesgo de resistencia de fungicidas”.

Fuente: Aapresid

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