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La Agroecología y el camino recorrido: «Herramientas para la formulación de políticas»

El martes 22 de abril se realizó el Webinario «La Agroecología y el camino recorrido: Herramientas para la formulación de políticas», organizado en conjunto por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP). 

El objetivo principal del evento, al que se conectaron 210 asistentes virtuales, fue dar a conocer los programas de trabajo en agroecología que mantienen el FIDA y la FAO en Argentina, en colaboración con autoridades nacionales y actores locales. Además, se buscó propiciar un debate sobre la construcción de políticas públicas vinculadas a la agroecología en el país.

En representación del MAGyP, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Matías Lestani destacó el aporte de la agroecología en la seguridad alimentaria del país y manifestó que “desde el MAGyP acompañamos esta práctica porque soñamos con una Argentina verde, sustentable y sostenible; por eso queremos generar políticas sustentables en el tiempo que facilitan este desarrollo, para tener alimentos de calidad en cercanía a los núcleos poblados”.

“Un gesto concreto es haber formado la primera dirección nacional de Agroecología de América Latina, lo que deja a las claras la importancia que le damos a esta práctica, y seguiremos trabajando en el comité de Seguridad Alimentaria de la ONU el cual logró un documento que tiene un valor relevante por las recomendaciones políticas que hace sobre los enfoques agroecológicos y la innovación. Argentina no solo los reconoce, sino que los legitima y apoya”, evidenció.

La apertura estuvo a cargo de Marco Camagni, director País del FIDA para Argentina, quién destacó que “los sistemas agroalimentarios ocupan un lugar destacado en la agenda mundial, aún más en un contexto de pandemia y de incertidumbre como el que estamos viviendo. Con esto no queremos decir que la agroecología sea una cura milagrosa pero sí marcar que trae una gran ventaja: la de no buscar una solución parcial sino la de entender la complejidad del problema”.

“El FIDA tiene una trayectoria de cooperación en Argentina de casi 40 años, en cuyo periodo hemos financiado y apoyado proyectos y programas destinados a transformar el medio rural argentino con pequeños productores, jóvenes, mujeres y comunidades indígenas. Las fincas de menos de 2 hectáreas producen más del 30% de la comida mundial, ocupando poco más del 10% de la tierra cultivada. Del mismo modo en Argentina la agricultura familiar tiene un rol central en aportar a un desarrollo territorial más armónico, mejor distribuido y menos concentrado en las grandes ciudades”, agregó Camagni.

El representante ad interim de la FAO para Argentina, Tito Efraín Díaz, manifestó que “la agroecología y los productores y otros actores que la practican se han convertido en un movimiento estratégico que intenta ofrecer un sistema alimentario con un enfoque de derechos y que aplica el conocimiento a la producción de alimentos sanos y saludables, en armonía con el clima, el ambiente, con la salud de las personas y los ecosistemas”.

“Por supuesto que aún hay muchos desafíos en materias normativas, legislativas y de acceso a los mercados y a los servicios financieros que limitan su expansión, pero al final la agroecología nos brindará la oportunidad de unir esfuerzos en la construcción de nuevos procesos de relacionamiento social y ambiental, y en el diseño conjunto de una nueva agricultura que reduzca la huella ecológica y promueva sistemas alimentarios eficientes, inclusivos, y sostenibles sin dejar a nadie atrás, tal como lo plantean el Marco Estratégico de la FAO y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS)», remarcó.

El secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Luis Contigiani, enfatizó que «fuimos entrenados para pensar los sistemas productivos de manera uniforme, mirando la productividad matemática más que el recurso biológico. La agroecología es una temática urgente, e implica un cambio de paradigma que está en línea con la encíclica Laudato sí del Papa Francisco, que insta a que los seres humanos cuiden, protejan y hagan un buen uso de los recursos de la madre Tierra», y añadió: «No es un sistema de producción que viene a competir con otros, sino que trata de generar un cambio cultural a la altura de los tiempos que corren, y de circunstancias como lo es el cambio climático».

Por su parte, el director nacional de Agroecología, Eduardo Cerdá, indicó que “los productores que hacen agroecología son un faro. En el Censo Nacional Agropecuario que se hizo entre 2018 y 2019 más de 2500 productores se autodenominaron agroecológicos, los cuales utilizan 1,1 millones de hectáreas. Tenemos casos de productores reconocidos por la FAO, tales como La Aurora, una chacra de 650 hectáreas que fue premiada como una de las 52 experiencias mundiales de explotación con agroecología”.

“Provincias como Formosa incluyeron como resolución política que se promueva la agroecología como contenido educativo y ya se han sumado más de 60 municipios en todo el país que apuestan a este movimiento. Incluso hay municipios que crearon escuelas de agroecología y tenemos varias universidades acompañando procesos de investigación que la fomentan. Es nuestro deseo avanzar hacia un Registro Nacional de Agroecología», resumió.

Gervasio Bozzano, de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (Diprose) resaltó que “tenemos una nueva operación aprobada que es el Prosaf (Programa de Promoción de Sistemas Agroalimentarios Resilientes y Sostenibles para la Agricultura Familiar), cuyo objetivo es aumentar la resiliencia de productoras y productores mediante sistemas de producción sustentables e inclusivos.  El alcance del programa es nacional, pero se aplica fundamentalmente sobre NOA y NEA”.

“En Argentina hay una creciente demanda de alimentos saludables, un aumento en el uso de fertilizantes naturales y una adaptación creciente de los productores al cambio climático. En este contexto la agroecología se vuelve conocimiento local adaptado en productos que llegan a mercados de cercanía, que incorporan mano de obra local y arraigo de población rural. El desafío pasa por acercar mercados y demanda, fortaleciendo la conectividad, la tecnología y la estrategia de comercialización”, enumeró.

Lautaro Viscay, secretario técnico de la Reunión especializada de la Agricultura (REAF) enunció que “la agroecología no tiene que ver solo con atención de consumo preferente o con un consumo politizado, sino que es más bien una respuesta al hambre, a recuperar y construir una nueva clase media rural tan necesaria. Estamos haciendo un mapa de nuevos actores y agendas para rediseñar una corporación fuerte que deje experiencias, donde el sector privado también participa y no mira solo desde un lugar extractivo sino desde la justicia y redistribución”.

“Queremos pequeños y medianos productores con políticas interconectadas no solo en lo local sino también en lo internacional. Ejemplo de ello es que Chile haya podido comercializar con certificación participativa junto con Brasil; y Uruguay ya cuenta con un Plan Nacional de Agroecología (PNA) y con una ley que declara a la agroecología de interés general para el país”, concluyó.

El seminario estuvo moderado por Ana Posas, Oficial de Agricultura en FAO y el cierre estuvo a cargo de Luisa Brumana, coordinadora Residente de Naciones Unidas en Argentina y de Hernán Rachid, subsecretario de Programas de Desarrollo Productivo en MAGyP.

“La agroecología es un tema central para el desarrollo sostenible. La ONU advirtió que millones de personas podrían sufrir inseguridad alimentaria si los países no abordamos los vínculos entre los recursos naturales, el ambiente, la alimentación y la agricultura. Los sistemas alimentarios deben poder adaptarse al cambio climático con resiliencia”, explicó Brumana.

Se trata de transformar políticas en herramientas. Eso es lo que estamos haciendo. Los que venimos de espacios académicos y formación técnica, valoramos esta discusión en torno a la agroecología que tuvo la fortaleza de romper con esta estigmatización de que no se puede cambiar el paradigma productivo. Hay otra forma de producir, hay otras experiencias, y eso también hay que ponerlo sobre la mesa”, sintetizó Rachid.

Por qué hablar de Agroecología en Argentina

A partir de la pandemia la sostenibilidad agroalimentaria adquirió un carácter de urgencia en un país productor de alimentos como Argentina, que en los últimos 20 años perdió 100 mil productores; muchos de ellos se vieron imposibilitados de hacer frente al aumento creciente de los costos de producción. Esto a su vez agravó la migración rural-urbana y la reinserción en otras fuentes de trabajo.

Ante este escenario la agroecología propone soluciones de bajo costo, locales y sostenibles, porque promueve el uso eficiente de los recursos de la propia finca; el reciclaje del agua, los nutrientes, la biomasa y la energía; el aumento de la agrobiodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales. En el país hay varias experiencias recientes en torno a esta práctica.

-En 2020, la provincia de Buenos Aires lanzó un Programa Provincial de Agroecología como una estrategia para estimular alternativas productivas y económicas, y diversificar la oferta local de alimentos de alta calidad nutricional, la generación de empleo rural genuino y la reducción del impacto ambiental de los sistemas productivos. La FAO acompañó en la implementación de dicho programa a través de la elaboración de un diagnóstico participativo provincial que ayudó a caracterizar los principales sistemas productivos y las oportunidades y los desafíos de transición bajo una mirada de rediseño de paisaje.

-Entre 2018 y 2020 la provincia de Santa Fe implementó un programa de reconversión productiva denominado «Producción sostenible de alimentos en zonas periurbanas», destinado a fortalecer el valor agregado local a través de la agroecología combinada, con mercados de circuitos cortos y ordenamiento territorial sostenible. 

Este programa logró avances que se han podido medir. Ejemplo de ello es que, en 2021, en colaboración con la organización InSitu de Santa Fe, se utilizó la Herramienta TAPE (Tool for Agroecology Performance Evaluation), desarrollada por la FAO, la cual permite realizar un diagnóstico de los sistemas enlazando aspectos productivos, sociales, económicos, ambientales, culturales y políticos. La herramienta también se aplicó en el periurbano hortícola de Córdoba. 

A su vez la ciudad santafesina de Rosario se convirtió en referencia de producción sostenible de alimentos basada en la producción agroecológica, la cual se extendió al cinturón verde y hoy alcanza a 40 hectáreas distribuidas en 7 Parques Huertas y 8 Huertas Productiva Grupales, además de huertas hospitalarias, escolares y terapéuticas. Incluye a más de 300 huerteros que comercializan de manera directa a los consumidores y producen unas 2.500 toneladas al año de hortalizas. La ciudad incluso fue reconocida internacionalmente con un premio otorgado en junio de 2021 por el Centro Ross de World Resources Institute para Ciudades Sostenibles, en el que recibió 250 mil dólares por su cambio urbano transformador.

Enlaces de interés:

·         Webinar sobre Agroecología: pronto podrán verlo en el canal de YouTube oficial de la FAO

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