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El avance de la agricultura en el Chaco no se detiene

Marcos Kain | Director de SGA

Se incrementa el área de producción agrícola en el Chaco, con la soja, maíz, sésamo y algodón como principales cultivos. Este año se lograron resultados productivos dispares en diferentes zonas por aspectos climáticos. La investigación sobre variedades adaptadas y el acompañamiento de las instituciones públicas para el mejoramiento de la infraestructura, son algunos de los principales desafíos para continuar con el desarrollo de la agricultura en esta parte del país.

El Chaco paraguayo registró un crecimiento importante en superficie de producción agrícola en los últimos años. Los productores pasan de pasturas degradadas a una agricultura comercial o a una agricultura que complementa la ganadería, para ganar kilos de carne en invierno. Los rendimientos mejoraron bastante, pero aún hay mucho camino por recorrer.

Servicios de Gerenciamiento en Agronegocios (SGA) es una empresa que hace más de 10 años se dedica a trabajar en las actividades relacionadas a agricultura y ganadería en campos chaqueños. El director de la firma, Marcos Kain, señaló que, según los datos que dio a conocer la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS), el crecimiento agrícola en el Chaco Central se da en los cultivos de soja, maíz, sésamo y algodón.

La soja es el cultivo con mayor superficie de siembra en el Chaco, con 65.000 hectáreas. Le sigue el maíz, con unas 52.000 hectáreas; el sésamo con alrededor de 30.000 hectáreas; y el algodón, que comenzó a cobrar mayor importancia en los dos últimos años, y actualmente ronda las 17.000 hectáreas.

En 2021 los rendimientos en la región Occidental no fueron parejos. “En el Chaco Central hubo una disparidad de los resultados agrícolas obtenidos en las diferentes zonas de producción. En la zona de Ávalos Sánchez y Montanía los resultados fueron bastante buenos, por encima del punto de equilibrio. En zonas como La Patria y Mariscal se sufrió bastante el estrés térmico y la falta de lluvias en la etapa reproductiva del cultivo, que hizo que en algunos casos se empate y en otros se esté por debajo del punto de equilibrio o no se ejecute el cien por ciento del presupuesto”, dijo.

Este fue un año atípico para el maíz, por el nivel de precios a los que se llegó. Se pagó hasta 265 dólares por tonelada del cereal, lo que ayuda a mejorar la rentabilidad en el cultivo de zafriña, destacó el directivo.

Respecto al algodón, resaltó que es un cultivo que comenzó a cobrar mayor importancia desde hace dos años en el Chaco. Es una alternativa rentable y de producción más rústica. No tiene altas exigencias en cuanto a ambientes en comparación a la soja, por ejemplo. Afirmó que, como inicio o arranque en agricultura, el algodón es una excelente opción en el Chaco.

Costos elevados. Marcos Kain manifestó que el aumento de los costos de producción es generalizado y se va a ver más reflejado en la campaña 2021/2022. “Hubo un aumento en semillas, fertilizantes, herbicidas, que se sintió bastante. En algunos productos se tuvo incrementos de hasta el cien por ciento. Si bien Chicago todavía está alto para la soja, a 470 dólares, la relación insumo – producto todavía es buena. Pero con estos nuevos costos hay que estar atentos, hacer bien los números. Es necesario planificar correctamente las aplicaciones, las labores que requieren el cultivo. Porque si Chicago llega a bajar el próximo año, se van a achicar los números”, dijo.

Recomendó tomar una posición de venta y de costos para los mercados que tienen cotización a futuro. El Chaco específicamente entrega en contra estación, en relación a lo que es la región Oriental. Generalmente los premios bajan en los puertos. Por esta razón es prudente la negociación anticipada. “El que tiene la posibilidad de cerrar Chicago a futuro, mayo 2022, lo puede ir haciendo, porque los niveles de precios que se manejan, la relación insumo – producto, hoy es buena”, agregó.

Punto de equilibrio. Con los costos de producción altos, estimó que el punto de equilibrio en el Chaco estaría en 900 kilos de soja por hectárea en campos propios. En maíz sería alrededor de 1.700 kilos por hectárea. En el norte del departamento de San Pedro, el punto de equilibrio es más alto por el costo de los fertilizantes y dependiendo del material genético que se utilice, comparó Marcos Kain. “Si Chicago se mantiene, el punto de equilibrio va a estar similar. Y si Chicago cae un poco, esa relación se va a achicar y el punto de equilibrio va a subir”, agregó.

Proyecciones. En el caso del maíz, el especialista manifestó que el mercado internacional está sostenido. Explicó que Brasil tuvo una merma importante en la producción de caña azúcar, con un 50% de pérdida del área de producción, con lo que se espera se va a sostener el precio del maíz. Con relación a la soja, indicó que en Chicago sigue con vaivenes, pero en general el precio sigue siendo bueno.

Desafíos. En cuanto a los objetivos y desafíos a tener en cuenta en la producción en el Chaco, el Director de SGA destacó que falta realizar más investigación y generar estadísticas sobre variedades adaptadas a las condiciones de la zona y fechas de siembra. “Vemos que hay potencial de rendimiento, porque se pueden ver lotes de soja de 5.000 kilos. Pero el potencial de rendimiento es de 4.500 kilos, sin lugar a dudas”, expresó.

El riego para el Chaco es como un seguro para la producción, pero se tiene problemas de infraestructura eléctrica. Los productores tienen gran entusiasmo por hacer agricultura bajo riego. Pero si esto no está acompañado de una inversión pública para el mejoramiento de la infraestructura, en cinco años más se van a ver muchos equipos parados, concluyó.

Fuente: Valor Agro

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