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Ganados y Carnes

Excesos Hídricos: pautas para alimentar al rodeo en condiciones extremas

Frente a un escenario marcado por el fenómeno climático el Niño con lluvias entre normales a superiores a las normales para el NEA y la Región Pampeana, con crecidas repentinas de los ríos de la región, desde el INTA destacan la importancia de analizar la información disponible para tomar decisiones acertadas y a tiempo. Para esto, detallan cuáles son las estrategias de manejo para el rodero bovino ante los .

El último informe del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar  prevé para noviembre-diciembre-enero 2023/24 en el NEA y el centro, norte y este de la región Pampeana una mayor probabilidad de transitar un trimestre con lluvias entre normales a superiores a las normales acompañadas de temperaturas medias más cálidas. Frente a este escenario, el grupo de especialistas de ganadería subtropical del INTA Corrientes, brinda una serie de recomendaciones de suplementación para alimentar al rodeo en condiciones extremas.

De acuerdo con Alejandro Radrizzani, coordinador del programa de forrajes, pasturas y pastizales del INTA, subrayó la importancia de “realizar un diagnóstico del establecimiento: superficie útil, cantidad y calidad de forraje disponible, así como el número de cabezas que nos permita visualizar la situación y tomar las medidas pertinentes”.

En este sentido, reconoció que hay determinados puntos a tener en cuenta, entre los que se destacan, la necesidad de evaluar el grado de anegamiento y daño de los potreros e instalaciones, detectar la presencia de lugares altos para dormideros de la hacienda y lugares de refugios y evaluar el estado en que se encuentra el forraje en los distintos potreros. “Si bien el productor los conoce de antemano, se requiere una inspección de estos lugares para obtener datos reales de superficie disponible”, especificó.

Ernesto Massa, especialista del INTA Paraná, Entre Ríos, coincidió en este punto y agregó que otro aspecto a tener en cuenta es la situación topográfica de la isla: si es alta, media o baja. “En el caso de una isla donde todavía los albardones están sin agua, hay que tratar de ir durante el día y pastorear los lugares bajos que están en buena situación de vegetación”. Es que, según detalló, la vegetación más hidrófila está empezando a crecer por la disponibilidad de agua y las altas temperaturas.

En el caso de tener potreros altos, sin anegamientos, hay que subdividir el potrero con alambrado eléctrico, para lograr un uso eficiente del espacio disponible. “La superficie ideal a considerar es de 25 metros cuadrados por animal”, recomendó. En el caso contrario, si los potreros están anegados, pero pastoreables, sin dormidero, hay que permitir el ingreso de la hacienda para pastoreo por horas.

Por su parte, Massa se refirió al panorama, en la cabecera del Delta en la ciudad de Diamante y hasta Victoria, y advirtió que, “si bien, el estado general de los rodeos todavía es de bueno a muy bueno en las islas con posibilidades de aún retenerlo un tiempo en la isla, hay que estar muy atentos a los pronósticos de abundantes precipitaciones”. En este punto, recomendó tener identificados las zonas más altas y reservadas, en el caso de que exista un exceso hídrico.

Asimismo, reconoció que cada productor, de acuerdo con el tipo de isla que maneja, puede evaluar dejar una parte de su rodeo para atenuar y dar capacidad a otros ganaderos que saquen su hacienda. “Quienes puedan, es recomendable retener un 25 por ciento del rodeo para aprovechar algo del ciclo ganadero en isla”, indicó, al tiempo que recordó que “en primavera-verano es cuando mayor productividad vegetal hay y mayor aumento de peso tiene la hacienda”.

“Dependiendo de la disponibilidad de pasto y el estado de la hacienda, los animales lograrían consumir el forraje necesario para cubrir sus requerimientos, aproximadamente, con 4 a 5 horas por día”, explicó Diego Bendersky –especialista en Producción Animal del INTA Mercedes, Corrientes–. Otra posibilidad es la división del potrero en varias partes, las cuales se van asignando, a medida que se necesario.

Para el caso de que los potreros estén totalmente anegados, es clave impedir el ingreso de los animales para evitar la pérdida de animales chicos, principalmente terneros recién nacidos, que pueden ser arrastrados por la corriente, ya que tienen pocas defensas y necesitan de los lugares más secos y zonas de resguardo para su protección.

En cuanto al rodeo, Radrizzani aconsejó clasificar e identificar las distintas categorías de animales y de ser posible según su condición corporal para evitar animales atascados empantanado y muertes. Según detalló, “en estas situaciones debemos pensar que la probabilidad de sobrevivencia está directamente relacionada con la condición corporal del animal”.

Esto permitirá descartar, en el caso de que sea necesario, aquellas categorías improductivas o adelantar ventas previstas para otra época del año y optimizar los recursos forrajeros y de suplementación.

Massa dio un paso más y explicó que, en el caso de los rodeos de ciclo completo, novillos por terminarse o ya terminados, “hay que sacarlos y venderlos para preservar la hacienda”, al tiempo que recomendó “ser muy cautos y cautelosos con las categorías más sensibles”.

En aquellos establecimientos que no dispongan de recursos forrajeros que alcancen a cubrir los requerimientos de los animales, Bendersky reconoció que “se debe suplementar priorizando las categorías más críticas”. Y agregó: “Hay que recordar que las vacas y vaquillonas preñadas tienen altos requerimientos de proteína en el último tercio de gestación y para la producción de leche. Para esto, de no saber, deberíamos hacer un diagnóstico de gestación y ventas oportunas de las vacías pensando en que se complique la situación”.

En lo posible se deben racionar lotes de categorías homogéneas, es decir, separar a los animales chicos de los grandes. A su vez, el tamaño del lote no debe ser superior a las 100 cabezas para no complicar el manejo. En cuanto a la selección del suplemento, Radrizzani recomendó “elegir aquellos que presenten una alta concentración de proteína, energía y de materia seca. Así, el volumen de alimento a trasladar será menor y su suministro es más eficiente”.

En términos generales, los granos y subproductos -maíz, sorgo y afrechillo- tienen un alto valor nutritivo y permiten mantener o no perder el estado corporal de los vientres con poca cantidad (1-2 kg/cab/día para animales de menos de 250 kg y 3-4 kg/día para animales de más de 250 kg/cab).

En todos los casos, “se debe tener cuidado al suplementar ya que los animales pueden sufrir trastornos digestivos, como la acidosis, si no hay un acostumbramiento, por lo que es importante iniciar consumo progresivo por 14 días y un adecuado aporte de fibra en la dieta”. Por lo tanto, se recomienda comenzar con incremento gradual del alimento (acostumbramiento) especialmente en animales hambreados (podemos agregar sal para disminuir la voracidad 20 a 30 kg cada 100 kg de alimento).

Otra alternativa son los rollos de pasturas o de rastrojos de sorgo, maíz, etc. Se debe tener en cuenta que en general son de bajo valor nutritivo; por lo tanto, presentan alto costo en relación con el aporte energético. Se pueden colocar los rollos cerca de los comederos para lograr que las vacas se acerquen a los mismos y consuman el suplemento, también es recomendable proveer sales minerales, en especial aquellas con contenido de fósforo y calcio.

A su vez, Bendersky subrayó la importancia de estar atentos a la presencia de plantas tóxicas. “En situaciones de concentración de animales con hambre, estos pueden consumir plantas tóxicas que en condiciones normales no lo comerían. Se recomienda realizar una correcta observación del potrero antes de introducir animales.

Son muchas las plantas toxicas presentes en los pastizales de Corrientes, por esto ante el incremento de carga, conocerlas permitiría prevenir mortandad del rodeo”, indicó Bendersky.

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