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La industria tabacalera internacional presentó su agenda de «un futuro sin humo»

Las empresas esperan que los gobiernos acepten sus alternativas ‘menos dañinas’. invirtieron para diseñar nuevos aparatos y facilitar los estudios científicos.

 La industria tabacalera presentó en Washington DC lo que será su agenda pública durante los próximos años: una etapa en la que verán caer la venta de los tradicionales cigarrillos y en la que buscarán que su negocio deje de estar relacionado con el humo, para que los dispositivos que calientan el tabaco pasen a estar en primer lugar.

Para eso falta mucho, porque en el mundo todavía hay más de 1.100 millones de fumadores y la compraventa de las alternativas electrónicas están directamente prohibidas en muchos países, como en el nuestro. “Futuro sin humo” es la propuesta.

Ya hace décadas que se empezó a concientizar sobre el daño de los cigarrillos y su venta va en caída.

En el Global Tobacco and Nicotine Forum (GTNF), organizado la semana pasada en la capital estadounidense, las compañías multinacionales más importantes del sector mostraron que buscarán ser las protagonistas del cambio de su actividad, para lo cual diseñaron nuevos dispositivos, se aliaron con laboratorios y empezaron el trabajo de convencer a los gobiernos para que les permitan introducir sus nuevos productos.

Lo que procuran demostrar es que están preparadas para ser las que propicien la reducción de daños de su propio negocio, mediante la innovación.

Además, insisten en que se contemple un menor gravamen impositivo para su venta que la que hoy se aplica a los cigarrillos, los cuales creen que dejarán de venderse de acá a diez o quince años. En Argentina, tributan el 80%.

Sin humo

Para afrontar esta etapa, las compañías tuvieron que invertir para diseñar los nuevos aparatos y facilitar los estudios científicos que avalan que estas alternativas son menos nocivas.

El presidente para la región de las Américas de Phillip Morris International (PMI), Deepak Mishra contó en el evento en Washington que la compañía ya invirtió más de u$s9.000 millones en el desarrollo de alternativas para los fumadores adultos. A esta nueva visión se la conoce como un “futuro sin humo”.

Lo que intentarán mostrar es que hay productos menos dañinos que los cigarrillos tradicionales y que el problema principal es la combustión.

Con estas alternativas no se quema el tabaco, por lo que no se produce humo, sino que se calienta para crear un aerosol con menor cantidad y niveles promedio de sustancias químicas dañinas, lo cual no significa que estén libres de riesgo, principalmente porque siguen liberando nicotina, que es adictiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que es en la combustión donde se activan unos 4.000 productos químicos, de los cuales, como mínimo, 250 son nocivos y 50 son cancerígenos.

“Viniendo de fuera de la industria del tabaco y la nicotina, puedo decirles por experiencia propia que esta industria no es la única que intenta transformarse. Sin embargo, lo que está en juego para nuestra industria es mucho más importante: hay mil millones de fumadores en el mundo, con más de 30 millones en los Estados Unidos y más de 100 millones en nuestra región de las Américas” contó Mishra en su exposición.

“El cambio de productos puede cambiar fundamentalmente los resultados. Aunque dejar el tabaco y la nicotina por completo sigue siendo la mejor opción, para aquellos que no lo dejan, es preferible ofrecer alternativas a los cigarrillos que sean demostrablemente mejores para ellos que seguir fumando” agregó el directivo de la tabacalera.

Funcionamiento

La novedad es el dispositivo que calienta una “unidad de tabaco” (similar en su forma a un cigarrillo) para generar un aerosol que contiene nicotina que el usuario inhala. A las 13 o 14 pitadas, esa unidad se descarta, lo que constituye una de las diferencias con el cigarrillo electrónico o vapeador, que no tiene fin (solo el de la batería).

El que produce PMI se llama IQOS, está en 70 mercados y cuenta con 19 millones de usuarios en el mundo, de los cuales 13 millones dejaron los cigarrillos tradicionales, según dice esa firma. “Actualmente, el 30% de los ingresos netos de PMI provienen de la venta de productos ‘sin humo’ (en 2015 era el 0,2%)”, precisó en el GTNF Deepak Mishra y agregó una proyección ambiciosa: “Estamos en camino de convertirnos en una empresa mayoritariamente libre de humo para 2025”. En ese año esperan estar en más de 100 países. Además, reveló que desde 2015 la venta de cigarrillos de su compañía se redujo en más de una cuarta parte.

La intención de toda la industria, una de las más ganadoras del siglo XX, reunida en el GNTF fue mostrar que intentará alejarse de la imagen que creó hasta ahora. “Cuando me llamaron de una tabacalera primero dije que no” contó Carlista Moore Condé, directora de nuevas ciencias de British American Tobacco, empresa que invirtió u$s1.000 en alternativas de reducción de riesgo, según cuenta su página web. “Lo hago por mi tío que murió de una enfermedad relacionada a sus pulmones” contó la directiva de la empresa cuyo “tabaco sin combustión” se llama Glo.

Regulación

El objetivo es que más fumadores adultos se “conviertan”. Para eso, exigen una interacción más fluida con los gobiernos y les piden que contemplen los estudios que demuestran que los dispositivos son menos dañinos, a la vez que insisten con la baja de impuestos.

La intención de las firmas es que los gobiernos autoricen el uso de los calentadores de tabaco, como ya sucedió en varios países de Europa y Asia, o incluso de la región, como Colombia. En otros la regulación sigue firme en contra de estos dispositivos. “Para sacar a la combustión del proceso necesitamos un trabajo conjunto entre los gobiernos y la industria” pidió Gregoire Verdeaux, vicepresidente de Asuntos Externos de PMI, casa matriz de Massalin Particulares.

“Con el empuje regulatorio y el apoyo de la sociedad civil, creemos que la venta de cigarrillos puede terminar en un período de entre 10 y 15 años en muchos países” estima PMI en un documento preparado para la ocasión, en el que asegura que todos los actores de la cadena (empresarios, funcionarios y consumidores) “deben trabajar en conjunto en un marco regulatorio moderno y pragmático que promueva el progreso para todos los fumadores adultos”. En ese documento se muestra una encuesta encargada por esa firma a la agencia Povaddo en el que se subraya que el 74% de los encuestados cree que el sector del tabaco debe cambiar radicalmente e innovar para lograr un impacto social significativo y positivo.

La tarea no es fácil, principalmente por la cantidad de productos similares que entraron en el mercado en los últimos años. En Argentina, hubo cigarrillos electrónicos provenientes de Asia que calentaban un líquido y se vendían como saludables pero la ANMAT prohibió su venta. Hace poco, una empresa de vaporizadores tuvo una agresiva campaña de marketing en Estados Unidos donde logró que muchos jóvenes se sumaran, por lo que demoró la entrada de los productos sin humo. Así y todo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) dijo que la introducción de productos de tabaco de riesgo modificado (MRTP) sería “apropiada para promover la salud pública y se espera que beneficie a la salud de la población en su conjunto.”

Allí, donde el cigarrillo era parte del paisaje urbano como en casi ningún lado, hoy prenderse un pucho está mal visto. Las tabacaleras, dicen, pretenden que esto ayude a fumadores activos a pasarse a consumir estos productos, pero no que los no fumadores lo hagan. Ahí está otro de los principales desafíos. 

Por Darío Gannio, publicado en Ámbito.com

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